Ordenador le dicen en otros lugares del mundo, como si desde su aparición hubiera puesto alguna cosa en su lugar. ¿Qué sería de esta nota sin la computadora, un buscador y el enter?
Como todos los febreros, los tablones vuelven a levantarse en avenidas céntricas y calles periféricas. A pesar de las maldiciones de las señoras “decentes” y para suerte de la “barra”.
Es la delicia de chicos y adultos durante los sofocantes meses de verano. Se aguanta zambullidas rabiosas y se acomoda igual de bien en terrazas o patios. ¡Qué seríamos sin vos, pelopincho!